23/8/10

Continuación sin rumbo fijo

Un punto en la pared. Un mancha, quizás un minúsculo insecto. Mejor una mancha de humedad. Muy pequeña. Entonces una pared, una mancha. La continuación de la pared en el agua.
Un ojo marrón mira a través de un cristal y la luz se descompone. Un ojo marrón mira a través de una ventana con un cristal que descompone la luz y mira al insecto-mancha.
El ojo cree que piensa en el agua pero no. Son la misma cosa continuada y unida por algún ente misterioso.

El ojo continúa en otro ojo, en un cerebro que cree que piensa. Y el cerebro se instala, cambia, muta. El cerebro es otras personas, muchas personas adentro de una cabeza que creen también que piensan, pero ellas a la vez, son otras miles de personas más minúsculas que el insecto de ojo marrón que mira la mancha a través de la luz que descompone cristales.
Las cosas son sólo una vez.
Al intentar volver a ellas, no habrá insectos ni manchas ni ojos ni cerebros. Ni nada.

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