Venía pensando -mientras saco regularmente la cabeza para respirar- que el tiempo se encarga de juntar los cabos sueltos. No sé bien por qué, no sé como. Porque en general solía incomodarme la inacción, o la acción misma de esperar a que algo pase, o no esperar nada.
No tengo idea como mi cabeza llegó a esos pensamientos: quizá había sido parte de un sueño, o de algo que había pensado o recordado otro día. Quien sabe.
También venía pensando que suelo recordar a la gente sin pensar en sus caras. Diría más bien que recuerdo gestos, olores, movimientos, maneras de pestañear. Ese proceso muchas veces me es ajeno e incosciente; pero cuando logro darme cuenta, me pregunto cómo es que me acuerdo de Juan Carlos o de Mirta sin pensar en sus rostros.
Y por eso también me acordaba de cierta charla en una cena con alguien de quien ya me olvidé su cara: la conversación era aburridísima; la pizzería, horrible. Del resto de las personas, ni registro. Pero recuerdo a aquella persona hacer un gesto con el hombro, como levantando, y recuerdo que a partir de ahí, nada fue lo mismo. O sí. La charla siguió igual de aburrida, pero algo en la noche había cambiado, se había roto. Algún punto sensible del Universo había sido tocado por ese movimiento, y yo lo percibí.
Para sorpresa de los presentes, me levanté, me despedí y me fui -no sin antes dejar mi parte de lo que yo supuse deberíamos pagar posteriormente-. Hoy mismo me doy cuenta que repito ese gesto del hombro de aquella persona esa noche.
Y mi manera de recordar (empiezo a sospechar) tiene que ver lisa y llanamente, con apropiarme de movimientos ajenos.
Todo eso pensaba para no acordarme de los miles de metros que faltaban nadar con fiebre, con los hombros doliendo, con los brazos pesados y las piernas que no respondían.
Igual, terminé todo.
16/11/12
1/3/12
Lalito
La distancia y la ausencia son una de las tantas caras de la muerte; estar lejos y no estar, a su vez, son dos caras de la misma moneda. Será por eso que sentí que empezabas a morirte cuando me di cuenta que ya no me tocabas el timbre a las dos de la mañana para contarme que otra vez te habías ido de tu casa, que otra vez habías discutido con M., que otra vez tantas cosas que tus palabras no decían, pero se te adivinaban en los ojos.
Esas noches estaban ya dibujadas en un cuadro repetido: prendías un cigarrillo atrás del otro, yo miraba el piso o la mesa, hasta que alguno de nosotros se levantaba –siempre en silencio- y ponía la pava para que el mate amargo hiciera menos amarga la noche.
Nunca decía yo la primera palabra, siempre te encargabas vos de romper el silencio y así meterte en un soliloquio para convencerte de algo que sabías que era imposible. Yo acompañaba con la mirada, casi nunca decía nada, hasta que mencionabas a Roger Waters y a aquel concierto al que no pudiste ir porque estabas internado… Así solíamos desembocar en la música; casi sin querer, o queriendo arrimarnos muy despacito a eso que nos juntaba allá en lo profundo y muy lejos de lo tangible.
Conversar sobre la guitarra del Carpo (y pensar que él te palmeó el lomo y te felicitó por la velocidad de tus dedos…), la voz de Freddie, las melodías de May, eran la excusa perfecta para desenfundar la “criollita” y probar nuestros propios sonidos (ahora que lo pienso, no había ninguna excusa. Las cosas ocurrían de un modo natural: la noche de insomnio, el timbre tan tarde, el silencio, el mate amargo, las palabras y luego unos acordes para que todo empezara a acomodarse otra vez ¿cómo iba a suceder si no era de esta forma?)
Mi último recuerdo es haberte dejado en una pensión con cien mangos en el bolsillo, y la amargura de saber que te estabas yendo, que te estabas yendo en serio. Que después de la pensión habría otros encierros y luego la partida inminente. Tiempo antes me lo habías dicho y no quise (o no pude) entenderlo: “Ya estoy jugado” fue la frase en una larga caminata y una corta charla.
Aunque no pude darte un abrazo y despedirte, me queda saber que dondequiera que estés, ya descansás del infierno contra el cual luchaste tanto tiempo. Te saludo con esta carta que servirá para resucitar tu espíritu tantas veces como yo quiera, y con esa frase que tanto nos gustaba decir:
QUISISTE QUEDARTE, PERO TE FUISTE.
HASTA SIEMPRE, LOCO. DESCANSÁ.
29/12/11
La simetría, siempre la simetría mal hecha. Tan mal hecha que ni de asimetría se puede hablar. Tendríamos que inventar una palabra nueva para describir la situación. Debería ser un híbrido para conjugar asimetría, injusticia, resignación, locura y muerte: elevarlo a la quinta y listo. Neologismo.
Y esa palabra sería la perfecta descripción del amor, de cualquiera de sus aristas desparejas; del lado donde se ama sin ser amado, y donde se es amado sin la correspondiente correspondencia. Y también están los términos medios, donde uno arriesga todas sus cartas, y el otro se guarda algo. Y así vamos, nunca dando en el blanco, pensando, creyendo y sosteniendo cada vez más que la soledad es el único camino. El único.
Y esa palabra sería la perfecta descripción del amor, de cualquiera de sus aristas desparejas; del lado donde se ama sin ser amado, y donde se es amado sin la correspondiente correspondencia. Y también están los términos medios, donde uno arriesga todas sus cartas, y el otro se guarda algo. Y así vamos, nunca dando en el blanco, pensando, creyendo y sosteniendo cada vez más que la soledad es el único camino. El único.
21/9/11
Última vez
El viejo se rasca la cabeza, mira hacia arriba, luego hacia abajo; saca una mano del bolsillo y se la lleva al mentón. Mirándose la punta de los zapatos, abre la boca pero la cierra rápidamente, como arrepintiéndose o avergonzándose de lo que iba a decir. Por fin, (sin dejar de mirarse los zapatos) larga la primera frase.
Yo oigo solamente “mate”, y le pido que por favor repita. Hay algunos segundos de silencio. Aprovecho para dar una ojeada a la habitación: paredes blancas con manchas de humedad, poca luz, cortinas amarillentas, Que nunca se sabe cuando te estás tomando el último mate con alguien, le escucho decir.
La entrevista estaba pautada para hablar algunas cuestiones de política actual; pero con este buen hombre nunca se sabe, y todo parece indicar que las cosas irán por otro lado.
Imagine usted –dice dirigiéndose a mí- que un día, por esas cosas de la vida, no ve más a la persona con la que ayer tomaba mates como si nada. No habría manera de saber que iba a ser la última vez, salvo que haya algunas cuestiones premeditadas.
- ¿Hablamos de muerte? – pregunté extrañado.
No necesariamente – respondió- Tampoco hablamos de asesinatos, de exilios, de escapes raudos. Simplemente imagine eso. Un buen día, la situación desaparece por algún motivo, o la otra persona se esfuma. Piénselo de otro modo: invita usted un amigo a comer un asado, y éste lo despacha con que se hizo vegetariano: luego de las bromas correspondientes, la incredulidad, las preguntas de rigor y por fin, la aceptación de la situación, uno piensa inevitablemente en el último asado que compartieron, las cosas de las que hablaron, cómo se rieron a carcajadas pensando en la joda que le hicieron al Negro Ramírez. Luego de ese recuerdo, sobrevendrá la angustia, el sabor amargo de saber que algo no volverá a ser. Acá no hubo muerte, no hubo exilios ¿Me entiende?
Antes que pueda yo responder, vuelve a su reflexión.
- ¿Cómo sabremos si estamos conversando por última vez? Claro que la muerte –disculpe que insista- puede tener una influencia en todo esto, y vaya si la tiene. Pero ahora me refiero a otras cosas. El hombre, según han dicho, habita en una estupidez sin límites. Sabiéndose mortal y nimio, actúa como dueño de una vida eterna ¿Acaso no le parece eso una estupidez? ¿Una hipocresía? ¿Cuándo nos preguntamos por los días últimos? ¿Por qué no tenemos a la mano Los Árboles para darnos cuenta donde estamos parados? ¿Qué nos hace creer que no habrá última vez, aunque no hablemos de muerte? Esa es la naturaleza del hombre. Esa es nuestra naturaleza. Pero no se alarme. También están los otros. Los que creen que se puede hacer algo. Los que piensan en disfrutar el mate como si fuera el último. Esos también están equivocados. En la primera esquina se olvidan de eso, y siguen como si nada ¡no se puede ir en contra de la naturaleza!...
Y esa fue la última palabra que escuché. El viejo se había puesto muy pesado.
Happy New Year
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
Julio Cortázar
2/8/11
Perdiste
Perdió una excelente oportunidad para callarse la boca (para dejar sus sueños donde siempre estuvieron (del lado de adentro (siempre de adentro (porque al fin y al cabo ¿para qué sacarlos?(si siempre la persona equivocada ( los ojos o los oídos de la persona equivocada (de esa persona que mira y escucha sorprendida y no entiende lo que ve o lo que se está diciendo (suponiendo que a esta altura siga viendo y escuchando (y luego lo de siempre (el arrepentimiento de haber hablado (y la fase del dolor de cabeza (y correr a refugiarse en lo hondo de muchísimos paréntesis (y muchísimo silencio (y no menos lágrimas (para después volver a salir al mundo con la coraza más dura que antes (y como si nada hubiera ocurrido (y más gris, (y más sombrío (y solitario (que antes))))))))))))))))))))))))))))
14/7/11
Borro y empiezo por segunda vez. Quizá haya terceras o cuartas veces. En tales casos, ésta segunda nunca será vista: sí las demás subsiguientes. Pero puedo seguir un poco más, y quizá la segunda tenga mejor suerte que la primera que ya fue borrada, y aun mucha más suerte que la tercera o la cuarta que jamás fueron escritas. O quizá la suerte fue para las terceras o cuartas que nunca existieron, aunque les debe quedar la duda de cómo deber ser existir. En fin, el hecho es que borré y empecé de nuevo, porque antes había escrito algo que no me acuerdo, y ahora pienso que mejor no acordarme de eso que escribí, ni de tantas otras cosas que no escribí pero hice.
Hoy me trajo por acá el paradójico desgano de no hacer nada pero. Sucedió que lo visité a CapoCósmico, y le leí algunas cosas tan tan tan puras, que me dieron ganas de calzarme las zapatillas de lona, la remera de He-Man y salir a caminar por la calle a morirme de frío y quizá escribir en algún papelito alguna idea tonta; alguna idea que al principio pueda parecerme genial, pero con el correr del tiempo otros pareceres se apoderan de mí y entonces acá el de las buenas ideas es Cortázar y así abandono mis ideas y me voy a las suyas, más cálidas y.
Pero antes de todo eso -venía diciendo--venía escribiendo-- que me crucé con Leo, ese primo que me copió el apellido y que cosas tan raras dibuja y escribe, y aun antes de eso me crucé con un hermano que anunciaba su felicidad por la llegada de otro hermano lejano, al tiempo que yo pensaba en el ohotro hermano y también se me ocurriría decirme, la pucha cuántos que somos, y que yo también estaba contento. Y casi junto con todo eso, digo, decía, que despelote me hice con los verbos, si me viera mi "seño" de Lengua qué diría, también suponiendo que ella pudiera decir algo en el caso que siguiera viva.
Hoy me trajo por acá el paradójico desgano de no hacer nada pero. Sucedió que lo visité a CapoCósmico, y le leí algunas cosas tan tan tan puras, que me dieron ganas de calzarme las zapatillas de lona, la remera de He-Man y salir a caminar por la calle a morirme de frío y quizá escribir en algún papelito alguna idea tonta; alguna idea que al principio pueda parecerme genial, pero con el correr del tiempo otros pareceres se apoderan de mí y entonces acá el de las buenas ideas es Cortázar y así abandono mis ideas y me voy a las suyas, más cálidas y.
Pero antes de todo eso -venía diciendo--venía escribiendo-- que me crucé con Leo, ese primo que me copió el apellido y que cosas tan raras dibuja y escribe, y aun antes de eso me crucé con un hermano que anunciaba su felicidad por la llegada de otro hermano lejano, al tiempo que yo pensaba en el ohotro hermano y también se me ocurriría decirme, la pucha cuántos que somos, y que yo también estaba contento. Y casi junto con todo eso, digo, decía, que despelote me hice con los verbos, si me viera mi "seño" de Lengua qué diría, también suponiendo que ella pudiera decir algo en el caso que siguiera viva.
30/5/11
Creo que ya ha corrido mucho puente debajo del agua. Tanto dar vuelta la cosa, no se termina sabiendo cuál es el derecho y cuál es el revés. Entonces el resultado es más que claro. Lo que primero fue confusión y contrariedad, transmuta en una forma cómoda, cálida y acogedora. Y ahí dan ganas de descansar, tirarse una siesta y dejar que los pensamientos se acumulen donde quieran. Al final (o al principio) la única trinchera que nos pone a resguardo de ellos son nuestros sueños. Mejor dicho, el sueño. Cuando dormimos, estamos a salvo de las cuentas, de los divorcios, de los amores no correspondidos, del pasado que pudo ser y no fue porque Carlitos pateó mal el córner. Se me dirá que durmiendo aparecen los sueños (ahora sí), esa extraña forma de pensar sin pensar. Pero no. Los sueños no son pensamientos. Son otra cosa más amistosa que nos abandona apenas nos despertamos. Entonces... Si los pensamientos nos abandondan cuando dormimos, también deben ser la forma amistosa de algo mucho más terrible.
30/3/11
algO sin puntos comas ni nada interesante
Primer acto
Sol Tarde de otoño apenas pasado el mediodía
Mariano se procura los primeros acordes de una zamba Santiago mira espera pacientemente Los rodea un silencio con gusto a pasto recién cortado
Segundo Acto
Mariano Si Menor- La Mayor- Si Menor otra vez La apertura de la boca para largar la primer frase se interrumpe por el timbre de un teléfono Santiago atiende Ofuscado Con pocas ganas Con más ganas de decir no jodan que otra cosa Pero atiende igual Cinco segundo corta Se queda serio Acaso triste
Quién era pregunta Mariano Un recuerdo responde Santiago mientras gira ciento setenta y ocho grados y mira el horizonte y piensa algo que no puede poner en palabras
Tercer acto
Santiago vuelve a la posición inicial se sorprende busca a Mariano pero no lo ve no lo encuentra se confunde y otra vez piensa
Cuarto acto
Mariano no está
También se convirtió en recuerdo
Tan rápido
Sol Tarde de otoño apenas pasado el mediodía
Mariano se procura los primeros acordes de una zamba Santiago mira espera pacientemente Los rodea un silencio con gusto a pasto recién cortado
Segundo Acto
Mariano Si Menor- La Mayor- Si Menor otra vez La apertura de la boca para largar la primer frase se interrumpe por el timbre de un teléfono Santiago atiende Ofuscado Con pocas ganas Con más ganas de decir no jodan que otra cosa Pero atiende igual Cinco segundo corta Se queda serio Acaso triste
Quién era pregunta Mariano Un recuerdo responde Santiago mientras gira ciento setenta y ocho grados y mira el horizonte y piensa algo que no puede poner en palabras
Tercer acto
Santiago vuelve a la posición inicial se sorprende busca a Mariano pero no lo ve no lo encuentra se confunde y otra vez piensa
Cuarto acto
Mariano no está
También se convirtió en recuerdo
Tan rápido
28/3/11
Pregunta
Si un café puede ser descafeinado, una galletita ¿Puede ser desgalletitada?
Pa´ vos, Cachetada
Pa´ vos, Cachetada
16/3/11
11/2/11
Friday. One Day. Some day
En la perfecta simetría de la realidad. De las palabras. De las palabras sin implicancias, de las palabras gratis. De esas que se lleva el viento y a nadie le importan. De esas que.
Una flor amarilla sería necesaria para condensar el estúpido absoluto, la conjunción inexorable de las cosas. Pero en cambio, hay palabras inconducentes, inexactas. Incoherentes con su insana práctica en la estúpida simetríade la realidad.
En tu vereda está la filosofía de lo imposible. O de lo que fue posible en otra época pero. Y de este lado, las manos vacías. Pero también pero.
Una flor amarilla sería necesaria para condensar el estúpido absoluto, la conjunción inexorable de las cosas. Pero en cambio, hay palabras inconducentes, inexactas. Incoherentes con su insana práctica en la estúpida simetríade la realidad.
En tu vereda está la filosofía de lo imposible. O de lo que fue posible en otra época pero. Y de este lado, las manos vacías. Pero también pero.
10/1/11
DeBt
Tal vez hoy vuelva al Salvador de tantos años atrás: aquel que tanto y que tan estúpidamente creía jugar con las palabras mientras alguien lo miraba extrañado. Quizá esté regresando ahora mismo a aquellos momentos de ese tonto cuento que alguna vez alguien respondió creyendo ser Soledad y, por esas vueltas de la vida, terminó siéndolo (de modo anacrónico, por supuesto).
Como decía, ese extraño retorno me lleva al acto pueril de lo lúdico, de lo abstracto del juego con las palabras. Porque el título no es casualidad, tu nombre tampoco. La deuda. Es la deuda, sí. Hace años tendría que haber escrito esto, pero otra vez me caí afuera del tiempo. La deuda es con vos, con tu voz, con el tiempo mismo.
Busqué la pureza que lleva consigo el olvido -ese estado estéril de las cosas y los recuerdos- para poder escribirte siendo YO. Sin embargo, no logré alcanzar ese estado. Algo que urgía ordenó que estas palabras sean escritas ahora mismo, aunque lo haga a través de otras manos. Aunque mire a través de otros ojos. Aunque cuando piense en tu cara vea otra cara, e imagine otras cosas que vos nunca harías o dirías. Por eso merecés una disculpa de antemano. Por no ser YO quien redacte. O por ser YO quien lo haga, pero desde otros dedos, desde otras ideas.
Te preguntaría qué formas creés que el amor puede tomar. Y vos me mirarías, me sonreirías, me acariciarías el pelo y me dirías -qué importa, tontito, que importa. Acordate de la flor amarilla-.
Y esa sería vos. La de sonrisa transparente, los ojos grandotes y la voz dulce.
Como decía, ese extraño retorno me lleva al acto pueril de lo lúdico, de lo abstracto del juego con las palabras. Porque el título no es casualidad, tu nombre tampoco. La deuda. Es la deuda, sí. Hace años tendría que haber escrito esto, pero otra vez me caí afuera del tiempo. La deuda es con vos, con tu voz, con el tiempo mismo.
Busqué la pureza que lleva consigo el olvido -ese estado estéril de las cosas y los recuerdos- para poder escribirte siendo YO. Sin embargo, no logré alcanzar ese estado. Algo que urgía ordenó que estas palabras sean escritas ahora mismo, aunque lo haga a través de otras manos. Aunque mire a través de otros ojos. Aunque cuando piense en tu cara vea otra cara, e imagine otras cosas que vos nunca harías o dirías. Por eso merecés una disculpa de antemano. Por no ser YO quien redacte. O por ser YO quien lo haga, pero desde otros dedos, desde otras ideas.
Te preguntaría qué formas creés que el amor puede tomar. Y vos me mirarías, me sonreirías, me acariciarías el pelo y me dirías -qué importa, tontito, que importa. Acordate de la flor amarilla-.
Y esa sería vos. La de sonrisa transparente, los ojos grandotes y la voz dulce.
27/12/10
Que no se confunda la ausencia con la preparación de la Obra Maestra. Más bien, todo lo contrario. Hay que pelear con otras cosas: en principio, con uno mismo. Con las ganas o con las no ganas de escribir o de cualquier cosa. Con los diálogos internos exacerbados por esos que, impunemente, se ponen del lado en el que no tienen que estar, y te hacen creer que sos un boludo, un ignorante, un pendejo sin argumentos para discutir nada. Entonces ¿vos que hacés? Como un salame, agarrás libros de historia, de filosofía; leés a Galeano creyendo que te vas a aprender la historia de Latinoamérica, o a Arlt pensando que te va a salvar de algo. Minga. Mientras más manyás, más pequeño te hacés. Da lo mismo que te hayas fumado a Heiddeger o a Cohelo: seguirás siendo un imbécil.
Cuando creés que para vos sólo quedó una resaca del amor que alguna vez anhelaste, estás jodido. Cuando mirás en el espejo y está vacío y te encogés de hombros, no hay mucho por hacer: ya es tarde. Aunque algunos (asquerosamente optimistas) digan que siempre hay tiempo. Si así fuera ¿podría estar equivocado aquel que escribió tan sabiamente "no nos alcanza el tiempo o nosotros a él"?
Qué importa. A eso llegaste. A que nada ni nadie importe. A mirar la vida a través de los ojos de la cucaracha que lloraba el absurdo de las guerras.
Y para el final dejás un párrafo para ese que te humilló, que te cree soberbio, estúpido; que te acaricia el lomo y dice que te quiere, pero piensa que sos un boludo, un ignorante, un pendejo que. Etcétera.
Cuando creés que para vos sólo quedó una resaca del amor que alguna vez anhelaste, estás jodido. Cuando mirás en el espejo y está vacío y te encogés de hombros, no hay mucho por hacer: ya es tarde. Aunque algunos (asquerosamente optimistas) digan que siempre hay tiempo. Si así fuera ¿podría estar equivocado aquel que escribió tan sabiamente "no nos alcanza el tiempo o nosotros a él"?
Qué importa. A eso llegaste. A que nada ni nadie importe. A mirar la vida a través de los ojos de la cucaracha que lloraba el absurdo de las guerras.
Y para el final dejás un párrafo para ese que te humilló, que te cree soberbio, estúpido; que te acaricia el lomo y dice que te quiere, pero piensa que sos un boludo, un ignorante, un pendejo que. Etcétera.
13/10/10
Galletita
JC does it for us:
Y yo agregaría que una galletita o una tostada con dulce y también tal vez un pedacito de queso con tanta ternura, alguna mañana perdida en el tiempo y en la cama absurdamente gigante, después de una noche olvidada cualquiera.
"... Quiero vivir como un ser viviente y no como un tornillo, entre los míos, quiero desayunar una galletita repartida con cariño..."
Y yo agregaría que una galletita o una tostada con dulce y también tal vez un pedacito de queso con tanta ternura, alguna mañana perdida en el tiempo y en la cama absurdamente gigante, después de una noche olvidada cualquiera.
8/10/10
Marca (o el intento de escritura sin ideas)
Hoy es un buen día para escribir.
Un muy lindo día para dejar una marca. Al menos una marca en la Historia, aunque no sea más que en la Historia del que (tan mal) aquí escribe.
Un buen día también para ensayar otros caminos. Senderos sin ideas, sin puntos de llegada. Y mucho menos, de partida.
"Que las palabras sean lo que quieran ser", escribió CP una vez. Y tanta razón tenia ¿para qué intentar seguir un camino, si al final, siempre sucede del mismo modo?
Operandis.
Idea
Palabra
caminos- no caminos
no palabraS
No idea
Y qué lindo cuando los dedos toman el control
y se puede dejar el cerebro en cualquier parte
en una caja de zapatos
en un armario
o simplemente arriba del cuello sin molestar a nadie
cuandO los dedos y el lápiz se hacen todo uno
y la cabeza se va a ese híbrido con vida propia y ajena a todo el resto
La hoja en blanco completa el cuadro
una dos tres rayas
una letra dos
tres palabras
para decirte gracias
para decirles gracias
por ser estar parecer
Aparecer.
Y al final, como al principio, nada de ideas para seguir.
Amigos.
Un muy lindo día para dejar una marca. Al menos una marca en la Historia, aunque no sea más que en la Historia del que (tan mal) aquí escribe.
Un buen día también para ensayar otros caminos. Senderos sin ideas, sin puntos de llegada. Y mucho menos, de partida.
"Que las palabras sean lo que quieran ser", escribió CP una vez. Y tanta razón tenia ¿para qué intentar seguir un camino, si al final, siempre sucede del mismo modo?
Operandis.
Idea
Palabra
caminos- no caminos
no palabraS
No idea
Y qué lindo cuando los dedos toman el control
y se puede dejar el cerebro en cualquier parte
en una caja de zapatos
en un armario
o simplemente arriba del cuello sin molestar a nadie
cuandO los dedos y el lápiz se hacen todo uno
y la cabeza se va a ese híbrido con vida propia y ajena a todo el resto
La hoja en blanco completa el cuadro
una dos tres rayas
una letra dos
tres palabras
para decirte gracias
para decirles gracias
por ser estar parecer
Aparecer.
Y al final, como al principio, nada de ideas para seguir.
Amigos.
29/9/10
Nubes
Cualquier cosa es mejor que vos.
Cualquier cosa es peor que vos.
Pintarse las uñas, barrer el patio, mirar las nubes.
Las nubes son lindas, pero no sirven para nada. Son hermosas, y más hermosas contra un cielo celeste e iluminadas por el sol.
Las miradas también son lindas. Las sonrisas. La complicidad de saberse compendido sin decir una palabra. Pero tampoco eso sirve de nada.
¿Es que acaso no hay valores absolutos? No. Los silencios se comparten. A veces. Pero otras cosas mandan:
Arreglar el auto
cortar el pasto
mudarse
llamarlo a Quique
llegar al viernes apenas vivo
y querer dormir coger y comer
y no pensar en nada.
Es más fácil dejar pasar las nubes porque no sirven para nada.
Pero al final, siempre son más lindas que todo.
Y extrañamente necesarias.
Cualquier cosa es peor que vos.
Pintarse las uñas, barrer el patio, mirar las nubes.
Las nubes son lindas, pero no sirven para nada. Son hermosas, y más hermosas contra un cielo celeste e iluminadas por el sol.
Las miradas también son lindas. Las sonrisas. La complicidad de saberse compendido sin decir una palabra. Pero tampoco eso sirve de nada.
¿Es que acaso no hay valores absolutos? No. Los silencios se comparten. A veces. Pero otras cosas mandan:
Arreglar el auto
cortar el pasto
mudarse
llamarlo a Quique
llegar al viernes apenas vivo
y querer dormir coger y comer
y no pensar en nada.
Es más fácil dejar pasar las nubes porque no sirven para nada.
Pero al final, siempre son más lindas que todo.
Y extrañamente necesarias.
23/8/10
Continuación sin rumbo fijo
Un punto en la pared. Un mancha, quizás un minúsculo insecto. Mejor una mancha de humedad. Muy pequeña. Entonces una pared, una mancha. La continuación de la pared en el agua.
Un ojo marrón mira a través de un cristal y la luz se descompone. Un ojo marrón mira a través de una ventana con un cristal que descompone la luz y mira al insecto-mancha.
El ojo cree que piensa en el agua pero no. Son la misma cosa continuada y unida por algún ente misterioso.
El ojo continúa en otro ojo, en un cerebro que cree que piensa. Y el cerebro se instala, cambia, muta. El cerebro es otras personas, muchas personas adentro de una cabeza que creen también que piensan, pero ellas a la vez, son otras miles de personas más minúsculas que el insecto de ojo marrón que mira la mancha a través de la luz que descompone cristales.
Las cosas son sólo una vez.
Al intentar volver a ellas, no habrá insectos ni manchas ni ojos ni cerebros. Ni nada.
Un ojo marrón mira a través de un cristal y la luz se descompone. Un ojo marrón mira a través de una ventana con un cristal que descompone la luz y mira al insecto-mancha.
El ojo cree que piensa en el agua pero no. Son la misma cosa continuada y unida por algún ente misterioso.
El ojo continúa en otro ojo, en un cerebro que cree que piensa. Y el cerebro se instala, cambia, muta. El cerebro es otras personas, muchas personas adentro de una cabeza que creen también que piensan, pero ellas a la vez, son otras miles de personas más minúsculas que el insecto de ojo marrón que mira la mancha a través de la luz que descompone cristales.
Las cosas son sólo una vez.
Al intentar volver a ellas, no habrá insectos ni manchas ni ojos ni cerebros. Ni nada.
21/8/10
10/8/10
Disfraz de sombra
Con una máscara oscura que oculta el verdadero rostro.
La máscara te hace anónimo. Te transforma. Te muta. La máscara negra te ciega unos ojos y te abre otros. Otros ojos que no conocías.
Ver desde la penumbra, camuflarse con la penumbra. Ser la penumbra.
El disfraz completo, la gran capacidad de ser la continuación de los pies de alguien, las manos de alguien. Una suerte de reflejo sin cara ni cuello.
Caminar paralelo a la vereda, paralelo a la pared. Trepar sin esfuerzo un árbol, deambular entre sus hojas.
Las sombras no silban pero caminan sigilosas. Se recortan a la luz de los faroles, desaparecen y vuelven a aparecer sin que nadie se dé cuenta.
Elegiste el disfraz de sombra, con la máscara de sombra. Que te hace anónimo. Que te hace oscuro, imperceptible. Que te quita la identidad. Que te saca la responsabilidad de ser alguien.
Elegiste ser sombra. Elegiste no ser nadie. Elegiste ser libre.
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