Otra vez ¡Qué necesidad! Tanta tragedia en el mundo, y ellos se siguen reproduciendo. Uno más, dos más. Muchos más, en realidad ¿Y para qué? Quien sabe.
Mientras todos tiraban huevos, agua, chocolatada, mayonesa, yerba y agua con cemento, yo pensaba pobres pibes tan jóvenes y tan buenos que son (que eran) y ahora les toca esto.
Es como cambiarse el nombre, o hacerse un tatuaje. Ya está, ya no hay vuelta atrás. Y yo lo siento tanto tanto.
De todos modos, me sale decir un eufórico ¡¡Canten putos!!
Y con la misma euforia, a mis amigos neoingenieros Tonga y Eugenio, estas ocultas y públicas felicitaciones por este gran logro, que no es el logro Fabiani. Por suerte.
8/3/10
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jaja, Gracias amigo!
ResponderBorrarMe sumo a las felicitaciones! Y a cantar!
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