Adentro de unos zapatitos negros
Los pies de un niño pequeño
Unos pies de ocho años
Que atraviesan veredas desiertas
La mañana
Mediodía de un domingo
La vereda se eleva apenas algunos centímetros sobre la calle de adoquines y desemboca en paredes amarillentas de casas en silencio que se recortan y se pegan en el cielo.
Algún pájaro –quizás perdido- atraviesa el sol y el aire caliente le entra en los pulmones y entonces chilla desesperado, da un grito conmovedor y
Antes de detenerse
Y que la cabeza se incline hacia arriba
Buscando ese grito de muerte
Los zapatitos negros tropiezan
Y las manos sueltan la botella
Que se hace trizas contra suelo caliente
Y entonces esos piecitos de ocho años que no piensan y hacen que el cuerpo se incline y junte los pedazos de vidrio y de vino que ya empiezan a mezclarse con la sangre de las heridas de las manos.
Y correr hasta la casa, sortear la puerta cancel apenas abierta, esquivar el perro y mamá preguntando nene por qué por qué por qué.
21/1/10
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Genial, me encantó. Tengo todo el cuadrito en la cabeza.
ResponderBorrares autorreferencial?
ResponderBorrarNo creo que sea muy importante eso... De todos modos, la respuesta es no.
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