26/4/10

Las confesiones de Enrique III

Una invitación a la que tan díficil es escapar: cena con compañeros de trabajo.
Enrique ensayó varias excusas, pero con ningua logró disuadir a sus colegas.
No necesariamente lo querían; su presencia tampoco era de lo más grata en el ambiente. Simplemente tenían curiosidad en saber cómo era la familia de una persona tan particular. Porque de eso se trataba: de una cena con compañeros de trabajo, a la que cada uno asistiría con su cónyuge e hijos.
Como las excusas no habían dado resultado, Enrique optó por hacer lo que mejor sabía: se paró delante de todos en la oficina, y sin hacer ninguna introducción, gritó "no tengo familia".

4 comentarios:

  1. jejejjeje...
    la vendi!... la regale...
    cualquier cosa antes que comer con ustedes mangana de gansos! jaja

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  2. Podría haber alquilado una flia. por el finde, no? jaja

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  3. Hizo bien... basta de sentarnos a la mesa con gente que no nos quiere solo por compromiso!!!

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  4. Buena Enrique, agregando un toque de locura.

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