Enrique ensayó varias excusas, pero con ningua logró disuadir a sus colegas.
No necesariamente lo querían; su presencia tampoco era de lo más grata en el ambiente. Simplemente tenían curiosidad en saber cómo era la familia de una persona tan particular. Porque de eso se trataba: de una cena con compañeros de trabajo, a la que cada uno asistiría con su cónyuge e hijos.
Como las excusas no habían dado resultado, Enrique optó por hacer lo que mejor sabía: se paró delante de todos en la oficina, y sin hacer ninguna introducción, gritó "no tengo familia".
jejejjeje...
ResponderBorrarla vendi!... la regale...
cualquier cosa antes que comer con ustedes mangana de gansos! jaja
Podría haber alquilado una flia. por el finde, no? jaja
ResponderBorrarHizo bien... basta de sentarnos a la mesa con gente que no nos quiere solo por compromiso!!!
ResponderBorrarBuena Enrique, agregando un toque de locura.
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